29/05/2026

Las manos que guardan el agua: el rescate colectivo de la tortuga de río en Lorica

En una nueva jornada de conservación en Lorica, la comunidad de Asprodecavi y la empresa Aqualia liberaron este año más de 700 tortuguillos de una especie endémica en peligro. Con este hito, el proyecto ambiental en el Bajo Sinú consolida cuatro años de trabajo en equipo y alcanza una cifra histórica en la protección de la biodiversidad local.

Lorica, Córdoba. 27 de abril del 2026. El sol apenas empezaba a calentar las playas de arena fina en Playa del Chorro, un rincón de la cuenca baja del río Sinú, en la zona rural de Lorica. Sin embargo, el movimiento en la vereda Caño Viejo había comenzado mucho antes de que amaneciera. Entre susurros y pasos ligeros, un grupo de pescadores y líderes comunitarios revisaba con un celo casi maternal unas cajas de incubación. Dentro, rompiendo la inercia del cascarón, se movían con timidez más de 700 pequeñas vidas: neonatos de tortuga de río (Podocnemis lewyana).

Este año, la cita con la naturaleza no fue un evento corporativo más; fue un ritual de supervivencia. Esta especie, que no existe en ningún otro lugar del planeta fuera del Caribe colombiano, libra una batalla silenciosa contra la extinción. La Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) ya ha puesto la alarma en rojo: están "En Peligro". Pero en Caño Viejo, esa advertencia se traduce en acción pura.

Manos que cuidan el agua

La escena en la orilla del río mezclaba la inocencia de los niños de la vereda con la piel curtida de los miembros de Asprodecavi (Asociación para el Desarrollo Comunitario y Ambiental de Caño Viejo). Con sumo cuidado, las pequeñas tortugas pasaban de mano en mano.

““En 20 años hemos logrado salvar más de 37 mil huevos y hemos logrado sacar más de 32 mil neonatos, todos liberados a las aguas del río Sinú. Y Aqualia se ha sumado generosamente a esta historia de conservación”, destacaba Armando Viga, representante legal de la asociación, mientras observaba el río. Para él y su comunidad, cada nacimiento es una victoria que se le arrebata a las inundaciones o a los depredadores que suelen saquear los nidos en las playas expuestas.

Al lado de la comunidad, chapoteando en el agua y cargando la logística del día, estaba el equipo de Aqualia. Este año se cumplieron cuatro años ininterrumpidos de una alianza que se convertirse en un lazo de vecindad y custodia del territorio.

“Ningún esfuerzo corporativo se compara con la fuerza de una comunidad organizada. Nos unimos a esta hermosa jornada porque entendemos que proteger la biodiversidad del Sinú es una responsabilidad compartida, y la mejor forma de asegurar el agua del mañana es apoyando el liderazgo local de hoy”, dijo Miguel Hernández Cogollo, gerente de Aqualia en Córdoba.

Un viaje que ya suma más de 30 mil pasos

Cuando el reloj marcó la hora señalada, los asistentes se arrodillaron en la orilla del Sinú. Al contacto con la arena húmeda, el instinto de los tortuguillos se activó. Sus diminutas aletas, que días atrás solo conocían la oscuridad de la arena de incubación, empezaron a avanzar con un ritmo frenético hacia la corriente.

Con más de 700 tortugas que tocaron el agua este día, el Bajo Sinú celebra un hito acumulado que estremece: más de 32.000 neonatos han sido rescatados, incubados y devueltos a la libertad desde que inició este sueño colectivo. Es un engranaje perfecto que rescata nidadas en riesgo, asegura su nacimiento y culmina en mañanas luminosas como esta.

Mientras los últimos ejemplares se perdían en el agua marrón y profunda del Sinú, quedaba en el aire la sensación de que el esfuerzo vale la pena. Aqualia y la gente de Caño Viejo no solo cumplieron este año con una meta ambiental o con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS 13, 14 y 15); en realidad, lo que hicieron fue devolverle un pedazo de su alma al río.

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